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Independencia financiera: 7 prácticas para que puedas lograrla

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Independencia financiera: 7 prácticas para que puedas lograrla

La independencia financiera es el gran sueño de la mayoría, pero ¿sabes lo que necesitas para lograrla? En el post de hoy te mostramos 7 prácticas fundamentales para que puedas alcanzar esa meta.

Muchas personas creen que tener independencia financiera significa tener un empleo estable, cobrar un buen sueldo o no depender de otros para conseguir pagar los gastos diarios. Por supuesto que es muy importante ejercer una función que proporciona una ganancia mensual justa, al punto de que no pases dificultades. Pero eso no es suficiente para la tan soñada independencia financiera.

La verdad es que lo esencial es mantener tu nivel y calidad de vida con el dinero que dispones, sin necesidad de desistir de ciertos sueños y planes por no poder pagarlos. Es decir, tener independencia financiera es mucho más que tener ríos de dinero entrando (incluso porque, cuanto más ganamos, más cambia nuestro estilo de vida, con lo cual puede que nuestros gastos también se incrementen).

Lo que realmente tienes que comprender es que, independientemente de cuánto ganas ahora, para conseguir ser independiente existen unas prácticas que te ayudarán a lograrlo, y es sobre eso que será nuestro post hoy.

¿Quieres descubrir cuáles son las 7 prácticas para tener independencia financiera?

Índice
1. Controlar los gastos 2. Utilizar hojas de cálculo organizadoras 3. Ser precavido con las tarjetas de crédito 4. Tratar de mejorar profesionalmente 5. Pensar en actividades rentables adicionales 6. Crear metas alcanzables 7. Aprender a invertir el dinero

Lee este post hasta el final y aprenderás lo que es fundamental para alcanzar ese estatus tan deseado.

1. Controlar los gastos

Como dijimos al principio de este post, tener independencia financiera es conseguir mantener una buena calidad de vida con nuestros ingresos. Por eso, la primera práctica que  necesitas comenzar a tener ahora es controlar tus gastos acorde con lo que ganas.

Pues, ¿que significa eso?

Cuando pensamos en control, la tendencia es creer que debemos dejar de gastar en lo que aparentemente es superfluo o que sirve sólo para nuestra satisfacción personal. ¡Pero eso no es lo que queremos decir!

Todos merecemos poder gastar un poco de lo que ganamos con algún capricho, sea comer en un restaurante diferente, comprar un par de zapatos nuevo, invertir en un hobby o hacer algún viaje. Pero, ¡ojo! Siempre que vayas a gastar, recuerda cuánto ganas!

El cálculo es siempre el mismo, independientemente de si tienes unos ingresos muy altos o bajos. Nunca puedes gastar más de lo que ganas. Esto parece obvio, ¿no es así? Pero, en la práctica, puede ser más difícil de lo que imaginamos.

La mayoría de las veces, lo que hacemos es lo siguiente: vamos a suponer que tienes unos ingresos mensuales de 2000 euros. Cuando pensamos en utilizar ese dinero para gastos personales, recordamos que tenemos el importe bruto y por eso acabamos gastando más de lo que deberíamos. La verdad es que necesitas analizar tus gastos primordiales antes de decidir cuánto tienes que invertir en algo que no sea extremadamente necesario.

Piensa primero en los descuentos que tendrás al entrar esos 2000 euros, como la contribución al régimen de la seguridad social y el impuesto sobre la renta… Después de estas deducciones, separa el importe del arrendamiento de una vivienda, o una hipoteca, y sus gastos añadidos, en forma de agua, luz, gas, comida, Internet y todo tipo de gastos para mantener una casa. ¡Lo que te queda necesitas administrarlo mejor!

Antes de salir por ahí despilfarrando, separa un poco para ahorrar o invertir (hablaremos más sobre eso en los próximos tópicos), y define un porcentaje para gastar contigo mismo. Quizás no puedas hacer aquel viaje tan soñado dentro de 3 meses, sin embargo, si sabes controlar bien tus ahorros, el viaje lo harás dentro de 8 meses o un poco más, por ejemplo.

2. Utilizar hojas de cálculo organizadoras

Las hojas de cálculo son excelentes para mostrar la realidad de lo que hemos gastado. Y para tener independencia financiera es muy importante saber cuánto ganas y cuánto gastas.

En la primera práctica, hablamos de aprender a controlar los gastos. El tip número 2 es un complemento del primero. Cuando montas una hoja de cálculo para organizar tus cuentas, ya sean diarias, semanales o mensuales, te acostumbras a tener un control más estricto de lo que está a tu alcance o no.

Crea una tabla con todos los importes que gastas a lo largo del mes, aunque sean unos caramelos de pocos céntimos. Cuando registras lo que sale, es más fácil crear estrategias que puedan ayudarte a ahorrar más.

Si no estás seguro de cuánto gastas mensualmente, es muy probable que estés “descontrolado” y no logres pensar en una manera de dosificar más tus gastos. Por eso te aconsejamos que registres todo tu movimiento de dinero, aunque al principio sea sólo personal.

3. Ser precavido con las tarjetas de crédito

Muchas personas cometen el error de pensar que el límite de la tarjeta de crédito es el valor que pueden gastar por mes. Sin embargo, eso no es cierto, porque la compra a crédito significa que no tienes el importe para gastar en ese momento y tendrás que pagarlo el mes siguiente.

Veamos un ejemplo:

Imagina que tu sueldo neto mensual sea de 2500 euros. Tú ya sabes adónde necesitas gastar ese dinero y consigues pagar tus gastos esenciales cada mes, pero lo que sobra no es mucho y lo inviertes o ahorras.

A su vez, tienes una tarjeta de crédito cuyo límite es de 1000 euros. Como no te sobra nada del sueldo para gastar, decides entonces utilizar la tarjeta y crees que puedes utilizar todo su límite.

Es ahí donde radica el gran problema. Algunas personas logran controlar los gastos pensando en cuánto ganan, pero cuando el asunto es la tarjeta de crédito, acaban saliéndose de la línea y gastando lo que no tienen. Y cuanto más se utiliza la tarjeta de crédito, más deudas se acumulan. Todo esto sin contar con los intereses bancarios por las nubes, lo que aumentará aún más tu deuda.

Pues entonces, no compres con la tarjeta de crédito por impulso. Siempre que necesites usarla, analiza con precisión si tendrás el dinero para pagar la factura de la tarjeta el próximo mes sin necesidad de retirar el importe de tus ahorros.

4. Tratar de mejorar profesionalmente

Cada vez que subimos un peldaño en la escala profesional obtenemos una recompensa, y cuando es salarial, mejor todavía. Entonces, intenta siempre mejorar profesionalmente para conseguir aumentar tus ingresos.

Invierte en capacitación: haz cursos que puedan ayudarte en tu función (una buena opción para quienes no tienen tiempo de ir a una institución educativa física son los cursos online), participa en eventos de tu mercado de actuación, asiste a conferencias dirigidas a tu nicho.

No tengas miedo de crecer y cambiar de función. Siempre es bueno enfrentar un nuevo reto, y eso puede ser un paso más para que alcances tu independencia financiera. Pero ten cuidado de no querer cambiar sólo por un sueldo superior, porque puedes terminar haciendo algo que no te gusta, lo que genera desmotivación. (Si estás desmotivado, tenemos aquí en el blog un texto que enseña 9 maneras de automotivarse).

5. Pensar en actividades rentables adicionales

Si tienes un don natural para tocar un instrumento, hacer artesanía, decorar ambientes o cualquier otra actividad diferente de lo que haces cada día, ¿por qué no piensas en desarrollar una actividad rentable extra?

Por supuesto que esa actividad no puede ser un peso más en tu rutina. Entonces tienes que ir en busca de algo que ya sepas hacer y que no te perjudique. Pero si consigues compatibilizar una actividad extra los fines de semana con tus tareas semanales, tendrás otra fuente de ingresos al final del mes.

Y como ya puedes hacer todo lo que necesitas con la renta fija que percibes, utiliza ese dinero extra para invertir o ahorrar para tener independencia financiera en el futuro (incluso porque, si no ganas la lotería, es poco probable que tenga esa independencia financiera de la noche a la mañana).

6. Crear metas alcanzables

Es muy bueno crear metas específicas para alcanzar algo que queremos. Cuando hablamos de independencia financiera, eso también es importante.

Piensa en lo que deseas alcanzar económicamente a corto, mediano y largo plazo, pero recuerda establecer metas alcanzables. Así, puedes ahorrar teniendo en cuenta un centro de atención y, cuando llegue el momento de utilizar tu dinero en lo que has planeado, no habrá grandes sorpresas. ¡Ya estarás preparado para gastar en lo que necesitas.

No obstante, un aspecto muy importante es no dejar de lado las metas. ¿Por qué dejarás de ahorrar tras darte el gusto de hacer el viaje tan soñado? Una vez que alcances una meta, crea nuevos objetivos.

De esa forma tendrás siempre un motivo para mantenerte financieramente estabilizado y controlado, lo que te ayudará a tener independencia financiera.

7. Aprender a invertir el dinero

La última práctica para alcanzar tu independencia financiera es aprender a invertir tus ahorros.

No es muy común hacer inversiones financieras, sin embargo, necesitas comenzar a pensar en cómo puede rendir el dinero que estás ahorrando. Es posible que prefieras dejarlo parado en una caja de ahorro rindiendo algunos intereses. Pero el problema es cuando empezamos a utilizar mucho el valor que ponemos en esa caja de ahorro.

No estamos queriendo decir aquí cómo debes invertir tus ahorros, pero si te interesa este tema, dialoga con personas que sepan aplicar su dinero en alguna inversión que pueda ser rentable  para ti. Piensa siempre como emprendedor y busca nuevas oportunidades que puedan hacerte crecer.

Llegó el momento de tener independencia financiera

Sí, categóricamente sí, es la respuesta a si es posible tener independencia. Y lograrás alcanzar ese sueño a través de 7 prácticas.

No te engañes y pienses que tu independencia llegará en un abrir y cerrar de ojos. Nosotros mismos ya dijimos que, para que eso suceda, necesitas tener mucho foco en tus objetivos, saber gastar con cautela y aprender a controlar todos los valores que entran y salen de tu cuenta. Y recuerda lo más importante: las entradas tienen que superar a las salidas.

¿Ya utilizas alguna de las prácticas que mencionamos para lograr alcanzar tu independencia financiera? ¡Comparte tu experiencia aquí en los comentarios!

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